Hay veces en que de acuerdo a lo vivido emitimos a modo de juicio un vaticinio en determinado sobre nuestro entorno o nuestra propia vida.
De repente y sin demoras nos enteramos que acertamos cual gordo de navidad, salió la cifra completa, aunque en esta ‘predicción’ con puntos y comas sabemos de antemano que nada ganaremos, nada más que angustia y dolor.
Es entonces cuando uno siente que la vida hace una devolución, explotando de golpe en la cara.
Y cuando la vida se decide y nos cae encima como diarrea, lamentablemente no hay antibiótico, loperamida, ni silicato de bismuto que surta efecto.


